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Ser bibliotecario, una profesión radical

Naomi Klein

Nos hacemos eco hoy aquí de una conferencia que impartió la periodista canadiense Naomi Klein en Toronto, Canadá, en 2003 y que ha traducido recientemente M. Engracia Martín Valdunciel.

El documento está disponible en el repositorio e-LIS (e-prints in library and information science)

Klein nos advierte de la amenaza que las políticas neoliberales a través de organismos como la Organización Mundial de Comercio o el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios suponen para la supervivencia de los servicios públicos, en concreto, para las Bibliotecas, como espacios públicos, en contraste con los ámbitos privados, restringidos, por definición, a los consumidores que pueden pagarlos. El objetivo es contribuir a generar conciencia de la situación y un debate crítico en el campo y la profesión.

Reproducimos algunos breves párrafos:

Los discursos suelen empezar siempre con agradecimientos formales pero en esta ocasión es diferente. Cuando las cosas parecen estar en la espiral de un apocalipsis de violencia, enfermedades, fundamentalismos e histeria, yo comprobaría el sitio web de la ALA.

(…) Siento que estamos perdiendo libertades cada día. Tenemos miedo unos de otros: ¿Quién nos va a infectar? ¿Quién nos va a hacer volar por los aires? ¿Quién nos va a denunciar por ser antiamericanos – por decir algo equivocado o por leer el libro incorrecto? No hace falta que se lo diga. Los bibliotecarios de los Estados Unidos son los primeros en sufrir los ataques a la privacidad y las libertades civiles. The Patriot Act les ha puesto ahí.

(…) Cuando miro esta sala veo gente que representa unos valores que son claramente diferentes de los que actualmente gobiernan el mundo. Estos valores son, sin ningún orden en particular:

  • Conocimiento (lo contrario a mera recopilación de información).
  • Espacio público (en oposición a espacio privado o mercantilizado)
  • Compartir (opuesto a comprar y vender).

Ocurre que estos valores que Vds. han elegido representar son tres de los que se encuentran más amenazados y en peligro. Si hubieran decidido representar el “beneficio” o la “competencia global” sus vidas serían más fáciles. Pero no lo han hecho y la idea clave es que cuestiones que son muy importantes, que no pueden ser completamente apropiadas o controladas, están en peligro en todo el mundo. ¿Por qué? Por una simple y prosaica razón: porque hay dinero de por medio.

(…) Esa es la clave del mercado libre: asegurar que absolutamente nada –sean libros, agua o ideas- sea gratuito. (…) La mayoría de Vds. probablemente no pensaron que ayudar a la gente a compartir libros fuera subversivo cuando decidieron convertirse en bibliotecarios. No debería serlo: compartir, dar, ahorrar, reutilizar son los impulsos más humanos y cuando actuamos de acuerdo con ellos es cuando mejores y más humanos somos. El deseo de compartir, como saben, es inmenso, sin embargo el hecho es que Vds. han elegido una profesión que se ha convertido en radical.

(…) Sin embargo, no todo está perdido. Hay medidas que pueden tomarse para protegerse a sí mismos. La mejor manera de mantener el estado de las subvenciones que se reciben actualmente es resistir la tentación de privatizar parcialmente sus valiosos espacios públicos –ya sea permitiendo publicidad en las bibliotecas, o colaborando con Microsoft, o subcontratando sus servicios centrales. Cuanto más se desdibujen las líneas entre biblioteca y supermercado, o una biblioteca y, el cielo no lo permita, Google Answer , estas multinacionales serán más capaces de beneficiarse y reclamar que Vds. les están robando su derecho a compartir el mercado. Las privatizaciones parciales se usarán como el borde fino de la cuña, el precedente legal, para forzar privatizaciones completas en el futuro. Ya está sucediendo con el agua, la sanidad, el alcantarillado y la energía. ¿Por qué –cuando la información es tan rentable- iban a quedar las bibliotecas inmunes?

(…) La mejor manera de permanecer público es ser público – verdaderamente, desafiantemente, radicalmente público. Es su armadura. Llévenla con orgullo.

Y eso haremos, y seguiremos haciendo mientras nos aguante el tipo: defender y mantener lo público.

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